Capítulo 6: Anne y Griffin.
Era difícil creer que pasaran cien años desde
alejo a su amada hermana de su lado.
Contrario a lo que pensó, ella no volvió para su
cumpleaños, siquiera la escribía para que asistiera al suyo propio.
Eso era una buena señal, Elsa se estaba
volviendo independiente, ya toda una vampiresa adulta.
Quizás era hora de…
-
¿Lord Dragomir, me escucha?-
pregunto una voz, muy pesada.
-
Si, Laurent, te escucho. Y también
oigo como está gritando Irina , deja de morderla –
Laurent Vigée-Lebrun, un vampiro de ascendencia francesa,
dejo de morder la mano de Irina, la amante/alimentadora más reciente del otro
vampiro.
-
Gracias, señor – agradeció ella,
tratando de parar la hemorragia.
-
No me lo agradezcas. Alimentaras al
señor Bartin ahora.
La mirada de la chica palideció.
-
¿Te importa si me la llevo a su cuarto,
Richard?- inquirió Jacob, tomando la muñeca ensangrentada de la joven y lamiéndola.
-
Es tuya. Luego deshazte del cuerpo,
por favor. Elena, Bess, lo siento, no tenía planeado que ninguno viniera a
visitarme hoy. No tengo más “comida” que ofrecerles. También tengo que pensar
en mí, lo saben.
-
Tengo un ligero presentimiento de
que es porque somos mujeres –respondió juguetonamente Elena, de cabellos largos
y negros.
-
Si, si – coincidió Bess, haciendo
que su pelo rojizo diera pequeños botes al sacudir la cabeza.
-
¿Richard, querido, sabes a que hemos
venido a hablar?-
-
¿Que, Bess, querida?
-
Tus matanzas, cariño. En los pueblos,
sobretodo en estos alrededores. Nos están poniendo en peligro a todos, esto ya
no es como la Peste Negra.
El vampiro contuvo un bufido. ¿Bess le
recriminaba? ¡Si ellos eran igual o incluso más sanguinarios que él, por favor!
-
Hay sospechas además. Luego de…-
-
Ese irlandés Bram Stoker y su
queridísimo Conde Drácula, si, sí.
-
Acertaste – gruño Bess. Richard
siempre quitándole la última palabra de la boca, como no.
-
No se preocupen más, “amigos”.
Tomare vacaciones – decidió Rick, mientras se levantaba con elegancia de su
sillón.
-
¿Y adonde iras? ¿Puedo cuidar a tus
chicas?- inquirió Helena, entusiasmada por la idea.
-
Lo siento, Helena, ellas no tienen
tus mismos gustos, no creo que se lleven bien – respondió el.
-
¿En serio? ¿Sabes que siempre se
puede intentar, no?- insistió ella, jugaban do con un mechón de su cabello.
-
Dije que no. Y cuando…
-
“Y cuando yo digo no es un no “Eres
un aburrido, ¿lo sabes?-
Helena era simplemente, a los ojos de Richard, la
más vulgar de todos los vampiros que el conoció en esos años.
-
Felices vacaciones, Rick. Imagino que iras donde tu
hermana.Genial.Otra ejecución menos de la que los Reyes tendrán que ocuparse-
Ah, sí, Ramsés y Refertara, los reyes de los
vampiros.
-
Gracias a todos por su linda visita,
pero tengo que prepare para viajar. Elsa me escribió una carta , iré a pasar
unos meses con ella-
Todos se comenzaron
a retirar por la puerta.
-
Conocemos la salida, no te preocupes
– añadió Laurent.
Helena fue la última en salir, pero se volteo e inquirió
a Richard.
-
Imagino que tu hermanita será una
belleza , viniendo de la familia que viene –
-
Te acercas a ella y te arranco la cabeza.
Eso va para ustedes también, Laurent y Jacob – gruño el vampiro.
La única promesa que quería mantener respecto a
Elsa era esta: ningún o ninguna
idiota le pondría una mano encima jamás.
-
¿Señor, en verdad tiene que
marcharse?- pregunto Wanda, mientras ellas empacaban las ropas de su señor.
-
Si, y no preguntes si no quieres
pasarla mal. Siéntanse libres de hacer todo lo que quieran. Eso hasta que yo
vuelva y…- “Quizás vuelva con Els. La extraño”
-
Nada –
Cuando todo estuvo listo, bajo y llevo todo su equipaje al carruaje.
-
A Whitby – ordeno al cochero.
Él vivía en, que no estaba tan lejos.
Elsa dejo de tocar el piano. No le gustaba Beethoven,
Mozart era mucho mejor. Tocaría algo de él y ya.
-
¿Por qué dejaste de tocar, Els? La
melodía es hermosa – protesto Christine.
La vampiresa se volvió hacia la otra, que tejía.
-
No me gusta, sinceramente. Si
quieres , toca algo pude todos modos , ya llegara –
La
muchacha de apariencia de 18 años pregunto delicadamente.
-
¿ A tu hermano?¿ Te refieres a él ,
verdad?¿ Porque , Els? Después de todo lo que te hizo –
Elsa se levantó del piano y salió por la puerta.
-
Porque es familia –
-
¿A dónde fue ahora? – inquirió Giselle,
en tratando a la pequeña sala. Marcus la acompañaba, ambos con dos libros
debajo del brazo.
El vampiro sentía pena por la vampiresa. Según el,
el amor fraternal que esta sentía por Richard, era tan vacío como el que el
mismo sintió por Elizabeth.
Tarde o temprano, se daría cuenta de que querer
a alguien a quien no le importabas no era bueno.
Rezaba para que sucediera más temprano que tarde.
De otra forma, Elsa saldría aún más lastimada de eso
Vivian los cuatro en esa gran casa en Whitby,
que pagaban entre todos.
Marcus era tutor de una escuela, Elsa y Giselle
daban clases de piano y dibujo y Chisty era costurera.
Así, entre los cuatro vampiros, podían costearse
esa cómoda casa victoriana de seis dormitorios, uno de ellos usado como biblioteca
y otro como salón de música.
Marcus y Giselle encontraron a Elsa seis años
luego de su primer encuentro junto.
Sin embargo, el vampiro nunca pudo entender
porque en un principio la vampiresa morena le tenía tanto miedo. Con un par de años,
entablaron una buena amistad los tres.
Y hace dos años, llego Chisty, la novicia del
clan.
Chisty era apenas una niña de veinte años, que
Marcus convirtió al borde de la muerte, pero, por su corto periodo como no muerta,
conservaba algunos rasgos humanos.
Elsa se quedó en jardín delantero de la casa. Se
sentó en un banco.
Sintió ese aroma, que no inhalaba desde hace
siglos.
Lejos, muy lejos, tal vez a quince o veinte
minutos de distancia.
Rodo los ojos. Lo Dragomir se caracterizaban por
llegar a tiempo, pero esto era un insulto.
Aun así
regreso a la casa y regreso al patio con “Drácula, de Bram Stoker” en
sus manos.
Se entretuvo unos minutos ojeando sus páginas,
ya lo había leído, por supuesto, pero no se cansaba de olfatear el aroma a
libro nuevo.
Cuando se quiso dar cuenta el carruaje estaba allí,
a las puertas de su casa.
El carruaje era de un color blanco.
“Que ironía, hermano” se detuvo a pensar ella.
Aunque, la verdad, deseaba volver a ver a Rick.
Ya casi no recordaba su rostro, su voz. Cuando se fue, dejo todos los retratos
que tenían juntos atrás también.
Se preguntó si el estaría enfadado con ella. Mas
luego se dijo que era al revés, ella debería estar enfadada con él.
Richard salió del carruaje y ordeno al cochero
que bajara sus maletas.
Elsa solo espero a que la última de los cuatro
equipajes de su hermano se encontrara en el suelo para ir a saludarlo.
-
Hermano –
-
Elsa – respondió Richard, sin saber qué
hacer. Esa no era Elsa. La alegre, divertida y terremotica joven que era su hermana,
solo estaba la apariencia física, con algunos cambios, la ropa. Mas sus largos
cabellos negros estaban sueltos, como él lo recordaba. No.
No supo que hacer, si abrazarla y darle un beso
en la mejilla, pero eso sería casi una ironía, debido a que fue el quien el
hecho de su castillo.
-
Es… bueno verte de nuevo –
-
Gracias, Rick – en su rostro se dibujó
una media sonrisa.
-
¿Quieres pasar? Los otros desean
conocerte.
-
¿Otros?- pregunto el, horrorizado.
-
Rick – Elsa suspiro, cansada, cayendo
en la cuenta de que se había cruzado por la
mente de su hermano mayor.
-
No soy como tú. Nunca hare eso, no
te preocupes. Entra, son las seis de la mañana.
-
Bien. ¿Qué tipo de “otros” viven
contigo?
-
Vampiros, dos de ellos que son así
sin ser mordidos. Como nosotros- dio por
termina la plática y lo guio dentro de su hogar.
Una entrada pequeña daba a tres habitaciones.
-
La primer puerta da a la sala , la
segunda al comedor ( lo usamos como oficina) y la cocina jamás le he usado
desde que compre la casa-
-
¿Puedo asumir que tu afición por el
chocolate se ha marchado?-
-
Si. Arriba tenemos 6 habitaciones.
La tuya es la última puerta a la izquierda. Desgraciadamente, solo tenemos un
baño pequeño. Tendremos que arreglar entre todos los horarios de nuevo.
-
Bien –
-
Entonces , es hora de presentarte a
los miembros de mi clan-
Dicho esto, la vampiresa abrió el picaporte de
la puerta, dejando a la vista una sala
mediana y a tres vampiros que lo
observaban con detenimiento.
Uno aparentaba más o menos su edad, 35 años. Se
veía serio y cansado, aunque, pese a todo, trataba de sonreír con amabilidad.
Una amabilidad demasiado forzada, como las que él y Elsa solían dedicar a la nobleza en sus tiempos de Lord.
-
Richard , te presento a Marcus Bathory
–
-
¿Bathory?- pregunto el vampiro.
Elizabeth Bathory fue la vampiresa más
desquiciada que se mostró hasta hace poco, por su culpa por poco ponen en
evidencia a los otros.
-
Si, Elizabeth era mi madre. Yo la denuncia,
ella no me mordió, me convertí en vampiro al cabo de un tiempo. Tuve hace ya
unos 90 años una junta con los Reyes-
-
Vale, sigamos con las
presentaciones. Esta es Giselle-
La más joven del grupo, que aparentaba cerca de
unos 25, se presentó como
-
Sin nombre nací como vampiresa, y
como vampiresa me puse el nombre. Fin –
-
Esta es Chisty, nuestra novicia.
Marcus la convirtió hace dos años –
-
Es un gusto , señor Dragomir –
Hubo un silencio incomodo luego de las “presentaciones”
que Elsa rompió
-
¿Rick, quieres acompañarnos a la Iglesia?
Solo es por aparentar. Por favor – puso una cara de perrito regañado que hacia
un siglo o más que no veía. ¿Cuando la vio? Ah, sí, cuando Els tenía cinco años
y lo convenció de meter un perrito al castillo.
No.
-
Claro, hermana – respondió el.
Griffin Byron el nuevo cura de Whitby, observo
con una sonrisa como comenzaban a llegar los feligreses.
Su hermana Anne de 25 años, a su lado.
Eran idénticos, físicamente, pelo castaño oscuro
y ojo café. Psicológicamente. Bueno, eso era otra historia.
Era el primer día del hombre de 35 como cura del
pueblo y quería hacer un buen trabajo.
Entonces llegaron ellos. Seis personas.
La más joven (apenas una niña) con su cabello
corto rizado y sus alegres ojos caramelo, era, sin duda, alguna sobrina de
ellos.
La que la seguía poseía una belleza
impresionante.
Pero no era nada, a los ojos de Griffin, en
comparación con ella.
Largos cabellos de ébano, unos impresionantes
ojos azules y facciones completamente armoniosas, llegando a ser tan hermosa
que cortaba la respiración.
Dándose cuenta de que la estaba mirando demasiado
tiempo, Griff volteo su vista a su hermana.
“Genial, un cura mirando a mi hermana “pensó Rick,
tomado la mano de Elsa entre las suyas e incitándola a caminar más rápido.
La mirada del cura palideció un poco al verlo
tomado de la mano de Elsa.
Sin embargo, esta hizo algo que Richard creyó
imposible hasta ese momento.
Le sonrió al sacerdote, una sonrisa luminosa y
luego lo saludo con la mano.
El vampiro maldijo por dentro, doblemente genial,
otro estúpido de quien cuidar de su hermanita menor.
Entonces la vio. Parada al lado del cura, con
cara de aburrimiento.
Cabellos y ojos café, eso la haría normal para
el si no fuera por lo bellísima que era.
Aspiro su aroma
y sintió un deseo terrible de ir y chuparle la sangre. Si, pues era como
si su sangre lo llamara. Y eso que bebió ayer.
Después, recordó en que situación estaba. De día,
y con Elsa, a quien quería llevar consigo a casa.
La misa era una pesadez, ese cura hablando de
que “todos somos pecadores y solo con el perdón de Dios iremos con él “. También
leyó pasajes de la biblia, del Antiguo Testamento.
Casi al finalizar, el cura (que se presentó como
Griffin Byron) ofreció a quienes lo deseaban recibir la hostia y el vino.
Marcus y Chisty se levantaron entre muchos.
Entre ellos, para horror de Rick, Elsa.
Se quedó allí, mirando como su hermana
coqueteaba con Griffin sin que este se
diera cuenta.
Pero, por mucho que lo intentaba, no podía
apartar su mirada de la joven castaña.
Los quince minutos pasaron demasiado lentos,
como en cualquier misa.
Rick arrastro a Elsa a la salida, mientras los
demás lo seguían.
Ya en la casa y en la sala, les pidió a los
otros que por favor, dejaran a él y a su hermana hablar a solas.
-
¿Elsa Dragomir? ¿Qué fue lo que vi
esta mañana?
-
Lo mismo que vi yo mientras
observabas a Anne. Y, mi simple respuesta para esto: la sangre de Griffin me llama,
pero no a mi organismo. No sé , solo el tiempo lo dirá –
-
El tiempo no dirá nada. Te volverás
conmigo a casa-
-
Hermano, hermano. ¿Por qué razón me
ofreces un hogar, si tú mismo me echaste del hace un siglo?-
“Gane “pensó la vampiresa al ver que Rick se quedó
sin respuesta.
Agrego, astutamente
-
Vi como mira rabas tanto a Anne. No sé
, estoy segura de que quedarte conmigo un tiempo te interesara poco a poco ,
hermano mío -
Richard, furioso, balbuceo una vaga respuesta y
fue a su dormitorio.
Era ya de noche. Griffin se rasuraba en el baño.
Por un momento, sintió miedo de ir a dormir, debido a las pesadillas que desde
la otra noche lo atormentaban.
Eran siniestras, sobre demonios y rituales
sangrientos y una voz que decía “Los necesito en vida”.
Sin embargo, la sonrisa de la bellísima joven de
cabellos negros sonriéndole, lo tranquiza
Se le formo una sonrisa demasiado tonta en la cara,
según él.
“¿Que estoy pensando?” se recrimino.
“Eso es pecado” y a continuación, se realizó un
corte con la navaja en el brazo izquierdo.
“Me lo merezco” pensó, aguantándose el dolor.
“Tener malos pensamientos acerca de una joven no
es correcto .Perdóname, Dios”
Se trató de tranquilizar y olvidar el dolor de la herida, pero toda la
tranquilidad que obtuvo tras tratar de olvidar la sonrisa de Elsa se desvaneció.
Anne, a todo esto, se preparaba para ir a
dormir.
Vivía con su hermano …por ahora , ya que dentro
de nueve meses se casaria. Griffin no deseaba que ella viviera con Mark hasta
que se casaran.
Se pasó la noche intranquila, con un extraño presentimiento, a la mañana siguiente, se levantó muy
temprano.
-
Buenos días, Griff – saludo, mientras,
como siempre, comenzaba a preparar el desayuno. Cocinar no se le daba muy bien
y lo hacía más por obligación que por necesidad.
Se sentaron a comer, mientras la joven miraba
por la ventana.
El cielo, azul y despejado, sin ninguna nube.
-
¿Quisieras dar un paseo conmigo en
el muelle?
Griffin dejo de lado su té y respondió, apenado.
-
Me encuentro indispuesto hoy, quizás
otro día. Ve tú, el día esta esplendido, gracias a Dios.
-
Está bien – respondió Anne, un tanto
desilusionada.
Fue a su habitación y tomo su diario y otros
libros para leer frente al mar. Quizás luego podría ver a los artistas del
muelle pintando. ¿No?
Whitby era una ciudad muy hermosa, pensó la
joven.
Se sentó en un banco, cerca del muelle, a observar el mar.
“Bueno, es el momento Anne Byron. Aunque te de miedo,
lee Drácula de una vez”
Abrió el volumen, pero, por mala suerte, una de
las páginas se voló de él.
“Maldición” se dijo ella, dejando sus libros en
el banco y tratando de alcanzar la página que se la estaba llevando el viento.
Un hombre, que caminaba por allí, la recogió por
ella.
-
Gracias, señor – agradeció Anne,
tomando la hoja.
Se detuvo a observarlo mejor. Era sumamente atractivo,
sus cabellos negros, contrastando tanto con su piel pálida cual mármol.
Curiosamente, para la joven, eso no le daba un aspecto
extraño, sino interesante.
-
Alcance a leer la página antes de entregársela,
señorita. “Bienvenido a mi morada, entre libremente… -
-
“Por su propia voluntad y deje parte
de la alegría que trae”. Ha leído el libro?
-
¿Drácula de Bram Stoker? Si, aunque
no es una de mis obras favoritas- respondió el.
-
¿La he leído toda?- pregunto Anne,
con interés.
-
Sí, es una obra gótica excelente, aunque,
a mi parecer, le faltaron muchos más elementos, en realidad la concepción del
vampiro cono un ser lo gótico, pero no por sus poderes, si no por esa seducción
por la muerte, lo profano y lo oscuro, es interesante a los ojos de muchos. No
me extraña que esta obra tuviera tanto éxito, aunque para mi es una pena que
solo obras de autores reconocidos fueran publicadas estos años.
-
Sí, yo también lo creo. Por ejemplo,
a mi madre le gustaba que yo leyera todos los días novelas rosas. Yo el odio
¿Las conoce?
-
Si, por fortuna mi hermana no las
leería nunca. Creo haberla visto en la Iglesia. ¿Su hermano es el nuevo cura de
Whitby, no?
-
Así es , Griffin Byron –
-
¿Su nombre, señorita?-
-
Anne – respondió ella, sintiéndose
un poco de lugar. Según le enseñaron desde pequeña, cuando estuviera comprometida,
no debía hablar con ningún hombre. Sin embargo había algo en ese hombre que la
atraía como un imán.
-
Veo que tiene más libros en su banco.
¿Podría mostrármelos? Quizás tengamos los mismos gustos literarios – propuso
el.
“Maldición, los libros, con esta conversación me
olvide de ellos”.
-
Aun no se su nombre, señor…-
-
Dragomir, Richard Dragomir. Mi
hermana se llama Elsa –
Fueron hacia
el banco y Anne le paso un libro a Richard.
-
“¿Orgullo y Prejuicio, de Jane A
usted?”. Te estas contradiciendo , acabas de decirme que no te gustan las
novelas rosas –
La trato de “tu”. Eso era algo muy raro en verdad,
pero después de todo, ella siempre pensó que no era una conversación normal si
se trataban de “usted” todo el tiempo.
Aparte, se enfadó un poco.
-
¿Tienes algún prejuicio contra las
mujeres escritoras?-
-
No, por el contrario, una amiga mía
escribe y muy bien. Pero no romance –respondió el vampiro. Por supuesto, esa
amiga era Bess. Se quejaba cada vez que se en contrataban los cuatro de que
ninguna imprenta deseaba publicar su libro
“Crímenes a la luz de la Luna”.
Cuando le preguntaban porque no usaba control mental,
dijo que eso sería hacer trampa. Prefería tomar el camino difícil a ir por el
fácil.
-
¿Qué tipo de libros? Poesía…
-
Algo así. Hizo un libro policial –
terror. Se inspiró en Jack el Destripador. Por desgracia , por ser mujer y no
tener un hermano novelista como A usted , la han rechazado varias veces –
-
Supongo que Austed además de talento
tuvo suerte. Por cierto, discrepo contigo “Orgullo y Prejuicio” no es una
novela rosa. Trata de cómo crecen los personajes y como tratan de superar sus
defectos para un futuro en común. Si te lo prestara y lo leyeras…- se arrepintió
ante esa frase. ¿Estaba prestándole libros a un hombre que recién conoció en el
muelle?
Richard lo reflexiono un poco y después dijo
-
Bien , me encontrare un tiempo para
leerla-
Sonriendo, victoriosa ante se respuesta, Anne le
paso el volumen. Pero el noto que un libro estaba sema escondido con los demás.
-
¿Ese es tu diario?- quiso saber.
-
No – admitió ella, con desgano.
-
Un libro que sé que mi hermano y mis
padres no querían que leyera : “La Teoría de las Especies , de Charles Darwin”-
-
Te comprendo. Ese libro ha provocado
un debate y una polémica terrible.Lo he leído varias veces. Esta entre los
favoritos de mi colección.
-
Yo lo compre y ahora lo tengo que
esconder de mi hermano. Salir de casa solo para leer un libro es frustrante – comento,
otra vez sin darse cuenta.
-
¿Ya lo has terminado? – pregunto
Richard.
-
Si y me fascino.
-
¿Tus padres te enviaron con tu
hermano por alguna razón?
-
Sí, me voy a casar en nueve meses – dijo,
con desgano evidente en su voz. Mark era su prometido, pero no lo amaba. Los
padres de él fueron buenos amigos de sus padres y los cuidaron con ellos hasta
su muerte.
Su compromiso lo anunciaron los padres de ella
antes de su muerte, como una forma de recompensar a sus amigos por todo su
esfuerzo.
“Recompensa” pensó Anne, asqueada. Así que sus
padres le trataban como dinero.
-
Felicidades – dijo Richard, con una
sonrisa muy bien fingida.
¿Así que comprometida, no? Esto sería divertido.
Pero tenía que saber más, así que clavo su
mirada azul en la café de ella, tratando de hacerla entrar en trance.
“¿Lo amas? “Pregunto
mentalmente.
Para su sorpresa, la respuesta
de la joven fue
-
¿ Richard , te sientes bien?-
balbuceo , asustada de que el hombre la mirara tan fijamente
-
No, no es nada, Anne, estaba
pensando en otra cosa. ¿Que te pareció los escritos de Darwin y su contra
teoría al creacionismo?
-
Fascinantes. Me apena no poder
leerlos todos , la verdad-
-
Traje algunos conmigo de mi casa en.
Si quieres, puedes venir a visitarnos a mí y mi hermana.
Anne dudo un momento. Una voz en su mente le dijo
¿por qué no?
-
Sí , claro –
Mientras tanto, con esa conversación prosiguiendo,
Griffin, se cubría la herida que el mismo se hizo, tratando de ir al hospital.
Se tambaleo un poco, cerró los ojos por el dolor,
fue apenas unos segundos. Cuando los abrió, sin querer, chocó contra una mujer.
Elsa.
-
Disculpe, señorita Dragomir. No veía
por donde iba – se excusó. La acompañaban sus dos amigas.
-
No es nada, Padre Byron. Me ha
parecido muy interesante el sermón de ayer , pero creo que necesita hacer más
cosas , decir palabras con más fuerzas para llegar a los corazones y las almas
, a pesar de ser tan joven , debe tener en cuenta eso-
-
Si, gracias, pero tengo que ir a…Auch!
– se quejó, apretándose el brazo, donde la manga izquierda de la camisa blanca
se manchaba de sangre.
Chisty sintió que sus sentidos la incitaban a
alimentarse. Era lo común, era neófita
no controlaba su sed.
Giselle, dándose cuenta de esto, la tomo del
brazo y la arrastro fuera de la escena
-
Yo y Chisty buscaremos un médico. No
se muevan de aquí, por favor – Si, nosotros las esperamos aquí – afirmo Elsa,
mientras tomaba el pañuelo que tenía atado al cuello y lo apretada en torno a
la herida de Griffin.
-
Esto contendrá la hemorragia- anuncio,
ya que después de unos cincuenta años, logro controlar su sed.
-
¿Has sido víctima de algún robo o
algo así?-
El, ante esa simple pregunta, no sabía que contestar,
se estaba poniendo incómodo con ella, aunque ya no sabía ni en qué sentido.
Y eso que era la primera vez que entablaban una
conversación.
Tampoco pensaba admitir que el mismo se cortó
por tener pensamientos indebidos hacia ella.
-
¿Dónde aprendiste a curar heridas?
- Mi
hermano volvía de sus prácticas de esgrima, a veces herido. Mi madre murió al
darme a luz y mi padre…- arrastro esa palabra, sin impórtale.
- No
dos daba mucha importancia. Yo lo curaba y el, a cambio, me enseñaba a usar la
espada. ¿Y tú? ¿Tienes una buena relación con tu hermana?
- Si,
pero, señorita Dragomir…
- Elsa,
por favor. No me parece una verdadera conversación si estamos tratándonos de
“usted”. Cuéntame ¿te llevas bien con tu hermana?
- Si,
bastante, de hecho vive conmigo temporalmente, hasta su boda, en unos nueve meses
Elsa lo miro a los ojos directamente y le pregunto,
tratando de hacerlo entrar en trance
“¿Quién te hizo esto? ¿Fueron otras personas… o
fuiste tú?”
A lo que el respondió
- ¿Elsa,
le pasa algo?-le pregunta Griffin, al que Elsa se queda estatista unos cuantos
segundos.
- Oh,
no, estaba pensando en otra cosa, ¿así que tu hermana Anne se casara pronto?
- Si,
con Mark Zhanadon, se conocen desde hace un año, creo…
- ¿Crees
o estás seguro? ¿Y ese matrimonio Anne lo elegido? ¿Con su consentimiento?
- Si,
por supuesto… - al notar el tono que pone Elsa le pregunta
- ¿Usted
está casada y tiene un mal matrimonio?- aunque, por dentro, se quería matar por lo que le pregunto
- No,
por suerte, no estoy atada a nadie y jamás lo estaré. Mi padre… - volvió a
arrastrar sus palabras
- Quería
que me casara, pero mi hermano intervino. Eso fue hace un año, más o menos. Luego,
mi padre murió, nos dejó a ambos una buena herencia y Richard está de
visita... digamos que soy una defensora
de los derechos de la mujer en ciernes... ¿Y tu, Griffin? ¿Qué piensas de los
derechos que merecemos nosotras?
- Elsa,
perdone, pero Dios no quiere que la mujer suplante al hombre, su primer
creación-
Esto enojo a Elsa y le pregunta
- ¿Acaso
cree usted que todas las feministas somos como Liliht?
- ¿Quien?-
inquiere Griffin, sin entender.
- La
primera mujer de Adam, hecha por Dios con la misma arcilla. Adam quiso someterla, como si fuera “algo”, no alguien. Ella se
negó y Dios la expulso del Paraíso, llegando así a manos del Demonio, quien la
hizo la Reina de los Súcubos. Este es un aspecto que su religión que solo se basa en el machismo y que induce
a la población del mundo entera a creer que las fumistas somos seres del
Demonio. Usted debería saberlo ¿cuántos libros de religión ha leído?
- Los
suficientes – responde Griffin, que estaba algo “chapado a la antigua”
Elsa se abstuvo de adularse a sí misma que ella
he leído, visto, conversado y hasta debatido con todos los filósofos, escritores,
músicos, políticos y físicos de ese siglo.
Orgullosa,
en este punto, de haber muerto, para empezar una nueva vida, vacía si, pues
admitió en ese momento que se convirtió “de
todas formas no había nada de vida en mi”
-
Nos vemos el próximo sermón
-
¿Por qué es una falsa? Va a la casa
del Señor cuando , claramente , no cree en el –
Rápidamente, ella le respondió.
-
Incluso los ateos tenemos respeto
por la religión, cura. Si me disculpa , mis amigas me esperan-
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