miércoles, 19 de octubre de 2016

Capitulo 3 :La Condesa Sangrienta.

Capítulo 3: La Condesa Sangrienta.

Marcus Bathory corrió para no quedarse rezagado.
Por supuesto que aunque provinieras de una de las familias nobles más ricas de Europa, tenías que siempre estar corriendo tras tus hermanos mayores, que siempre trataban de llegar más rápido que el hasta la feria.
Marcus tenía muchas hermanas mayores y un solo hermano, en realidad, su mellizo, Paul.
Ellos eran los menores, luego estaban Ana, Catalina, Úrsula, la última casi una adolescente.
-          ¿Madre nos permitirá ver a ver juguetes?- pregunto el niño de seis años a su hermana mayor, Ana.
-          Quizás, Marcus. Tú quédate quieto y no le hagas preguntas sobre ese tema. Eso va para ustedes también, Paul y Úrsula. Aunque, por lo que a mí y a Catalina nos respecta, quisiéramos tener vestidos nuevos…- reflexiono la joven de quince años, en voz baja, solo para que su madre no los oyera. Luego  le dio la mano a su hermano, ya que llegaban a la feria y no quería que se perdiera en la multitud.

Catalina hizo lo mismo con Úrsula y Paul.

Marcus observo a sus hermanos, todos idénticos a su recién fallecido padre, con los cabellos y los ojos oscuros.
El, por el contrario, era idéntico a su bella madre, la Condesa Elizabeth.
Pelo cobrizo, que hasta los tres añitos fue rubio como el de su madre y ojos caramelo.
Lo que si heredaron todos de su  madre era la belleza.
Los hermanos Bathory creían que su madre era la mujer más bella de toda Hungría.
Si, a pesar de que con ellos nunca fue cariñosa, afectiva, se preocupada por ellos, según les explico Ana, una noche que los menores le preguntaron
“¿Dónde esta madre?”
Ana les respondió que su madre estaba ocupada en “otros asuntos”, cuando en verdad, estaba con sus amantes.
 Les decía que estaba tenía fiebre o inventaba cualquier historia que no llegara a más preguntas.
Ana sabía que su madre los amaba a los cinco. Ordeno que les impartieran la misma educación que a ella misma, les compraba regalos y les daba monedas para ocasiones especiales (por ejemplo, el día de hoy).
Eso era el amor de madre… al menos, eso pensaban ellos cinco.
Un amor severo, ausente y callado, pero amor al fin y al cabo.
-          Ana, trae a tu hermano  aquí. Y tú también, Catalina. Deseo hacer mis compras deprisa y volver pronto al castillo. No quiero mezclarme con esta gentuza más de lo suficiente- ordeno severamente Elizabeth, con un tono que  no quería quejas.
-          Si, madre. Vamos ,  Marcus , camina un poco más rápido-
-          Ana, tengo hambre…- se quejó el.
-          Ya oíste a madre , volveremos pronto al castillo y …
-          ¿Qué están haciendo? ¿Acaso no les ordene que caminaran más deprisa?- regaño la Condesa.
-          Ahora vamos, madre – aviso Ana y le mando una mirada de reproche a su hermano menor.
-          Lo siento- se disculpó  Marcus a su hermana mayor.
-          No pasa nada. Pero que no se repita ¿eh?
-          Si, Ana.


La feria del pueblo estaba (como Ana lo predijo) atestada de gente.
Catalina, de trece años, apuro a Úrsula  de nueve y a Paul, para no quedar rezagados.
Su madre se adelantó, cansada de las “tonterías infantiles” de sus cinco hijos.
Marcus y Paul se dieron esa mirada. Entendieron que si querían juguetes para el término del día, deberían quedarse callados.
Aparte, era un poco aburrido ser los dos únicos varones en una familia que habían mayoría de mujeres. Si, Catalina y Úrsula jugaban con ellos, más Úrsula que la primera, pero Ana estaba en edad de casarse y decía que no tenía tiempo para ellos.
Sí, no eran los hermanos más perfectos del mundo, a veces se peleaban y otras, terminaban en paseos a caballos juntos, felices de estar juntos.
Y es que estar juntos era lo que importa, pensaba  Marcus, mientras su madre se detenía a ver vestidos en un puesto.

Las cuatro mujeres se pusieron a ver vestidos tras vestidos y los niños Bathory se aburrían.
-          ¿Paul, contamos o unos cuentos, como los que nos cuenta Gertrudis a la noche?- propuso  Marcus, cansado de tanto aburrimiento.
-          ¡Si! Había una vez… una…una, ¡un castillo con hadas y duendes!
-          ¡Y ese castillo tenia sirenas y… y dragones!- sugirió su mellizo.

Se entretuvieron dos largas horas con sus cuentos infantiles creados por ellos mismos.
-           Marcus, Paul – hablo Úrsula,  mientras el criado de su madre envolvía  más de diez vestidos en unos atados.
-          Madre dice que ya nos vamos-
-          ¿Es cierto, madre?- inquirió  Marcus a la Condesa.
-          Si,  Marcus. Ya hemos terminado lo que venimos a hacer aquí. Aparte, en el castillo tú y Paul tienen miles de juguetes.

Los pequeños reflexionaron. Si, su madre tenía razón. Como siempre.

Sonriendo, a pesar de su pequeña desilusión, caminaron junto con el sirviente, la Condesa y sus tres hermanas rumbo al  carruaje que los conduciría de vuelta al castillo Čachtice.
Cerca del final de la feria, una anciana con el rostro surcado de arrugas, pedía limosna
-          Unas monedas,  por favor- repetía a los que pasaban.
He hizo lo mismo cuando la familia Bathory paso cerca de ella.
-          Por favor, una…
-          ¡Parece más una pasa que una mujer!- se burló cruelmente Elizabeth.

La vieja la observo con odio contenido y respondió.
-          Es la ley de la vida, Condesa. En unos años , cuando sus hijos gocen de la juventud , usted se estará igual que yo-

La cara de Elizabeth cambio de una expresión de burla a otro matiz complemente diferente.
Un matiz en su bello rostro, surcado por algunas arrugas, un semblante de desesperación.
Se miró las manos y luego a sus hijos.
-          Volvamos a casa. Rápido, no acepto quejas- sentencio, aparentemente calmada, pero con voz temblorosa.
-          ¿Madre te encuentras bien?- inquirió Catalina, preocupada.
-          ¡He dicho que nos vamos!- grito su madre.

Las adolescentes y los niños asintieron, temerosos de la furia de la Condesa Bathory.

El castillo Čachtice, ubicado se encentraba en lo alto de un cerro en la aldea de del mismo nombre.
Era un castillo románico, con una interesante torre con forma de herradura.

La Condesa se miró en el espejo de su cuarto durante la hora del almuerzo, al que ni siquiera compartió con sus hijos.
¿Que podía hacer para que el tiempo no se llevara su belleza? ¿Qué?

Los hermanos Bathory comían en el inmenso comedor del castillo.
Ana y Catalina, asustadas porque su madre les impartiera a los cinco un castigo, comieron sin hablar.
Los  más pequeños, por el contrario, jugaban con su comida, mientras disfrutan que su severa madre no estuviera presente para regañarlos.
Cada habitación del castillo era inmensa, decorada con sumo lujo y con los escudos de las familias Bathory y  a unos  costados

Marcus estaba por pedir doble ración de postre a un criado, cuando la figura de su respetada madre se hizo presente en la habitación.
Llevaba puesto un vestido de montar y ni siquiera hablo con sus hijos, solo se dirigió al sirviente y le ordeno que ensillara su caballo.
Por costumbre, ninguno de los cinco hizo preguntas sobre adonde se iba Elizabeht.Solo sabían que llegaría tarde, o quizás, a la mañana siguiente.


Como lo predijeron, la Condesa volvió al alba del nuevo día.
Sus hijos fueron a recibirla y observaron en ella un cambio.
Su piel, pálida cual mármol.
Ella les mando una mirada que no acepta preguntas y explico que
-          Es  un “nuevo maquillaje importado de Austria. He tenido que viajar toda la noche para evitar que otras me lo quitaran en una feria. Siempre lo usare, ustedes saben que cuido mi belleza y este maquillaje hace maravillas.
-          Si, madre – respondieron los cinco, al unísono.
-          Hemos de ir a desayunar, no saben el hambre que tengo – ordeno su madre.
-          ¿Madre?- pregunto  Marcus, para llamar su atención, mientras caminaban hacia el interior del castillo.
-          ¿Qué?- respondió austeramente ella.
-          Te extrañe. Todos lo hicimos-

El día paso igual que todos los días, normal, como siempre.

Los niños estudiaron con sus tutores, luego jugaron y después de vuelta a estudiar.
Así como paso la mañana, llego la noche.
Marcus y Paul en sus habitaciones, jugaban con espadas de maderas, hasta que tuvieron sueño y se metieron en sus camas
El niño estaba en un lugar muy lindo. Lleno de juguetes, caballos y cercano a un verde prado.

Una figura se veía a lo lejos. Riéndose de una forma algo siniestra.
Visualizando mejor, se aseguró que era la figura de su amada madre, Elizabeth.
Quiso llevarle un regalo, y cortó unas flores blancas que crecían en el pasto.
Corrió hacia ella, feliz.
Su madre estaba de espaldas, sujetando algo, pero se dio vuelta cuando su hijo menor le tiro del vestido, deseoso de regalarle las flores.
-¡Madre, madre, mira que lindas el…!-
Fue en ese momento que la Condesa se dio vuelta.
No sujetaba algo. Sujetaba a alguien. Una niña de doce años desagrada, con el cuello, los brazos y el pecho destrozados por mordeduras.
Elizabeth le sonrio a su hijo , mostrando sus afiliados colmillos manchados de sangre , al igual que su hermoso rostro.
Ante la mirada de horror de  Marcus , su  madre solto el cuerpo de la niña , que agonizaba en silencio , tratando de pedirle ayuda a el.
No supo que hacer.Ni siquiera cuando su madre tomo de sus manos las flores , las olio.
Acaracio los petalos y el pequeño ya no sabia a quien mirar , si a su madre , convertida en un demonio o a la niña , que clamaba en el pasto pidiendo su ayuda.
-          Son muy bonitas ,  Marcus – le dio las gracias su madre , mientras le acariaba ahora la mejilas de su hijo , manchándolas de sangre en el proceso.
Las flores antes blancas , ahora , teñidas de rojo , cayeron al verde pasto , cubriendo todo de sangre.
Marcus despertó.No atino siquiera a gritar del horror , aunque quería , no podía , tal era su terror.
“Debo ir con madre y contarle de mi pesadilla.Ella me calmara”penso , aun temblando , saliendo de la cama.
En realidad , nunca habia ido al dormitorio de su madre a la noche , nunca Elizabeht les daba las buenas noches y les ordeno jamas interrumpir su sueño.
“Pero estoy asustado.Madre debe entender” se dijo el niño.
Los pasillos estaban iluminados por antorchas y  Marcus pudo encontrar fácilmente los aposentos de la Condesa.
Contrario a lo que el pensaba , su madre estaba despierta , o al menos eso parecía por la tenue luz de las velas que provenia de su cuarto.
Con la puerta entreabierta , el niño observo por la rendija de esta.
Tampoco quería averiguar de inediato si la Condesa se encontraba dormida y que el tuviera que arriesgarse a despertala.
Todos en el castillo conocían su mal carácter y , por ello , nadie osaba hacerla enfadar.
Observo y asi pudo vislumbrar , a la luz de las velas , a su madre ,  con el maquillaje que se compro en esa feria todavía presente en su rostro.
Evike , una criada , le cepillaba el pelo.
Pero debio tirarle los cabellos muy fuerte , debido a que Elizabeht le propino una fuerte cachetada en la nariz , que la hizo sangrar
No era un comportamiento extraño en su madre , en realidad , era muy común.
Lo que si no fue común fue lo siguiente.
Su madre , con los dedos manchados de sangre , se los relamio gustosa.
Ante los ojos de horror de ambos , Evike y Marcus , sus colmillos crecieron, sus ojos se volvieron rojos.
Evike solto el cepillo y retrocedio unos pasos , mientras  Marcus fue incapaz de gritar , incapaz de moverse , incluso cuando su madre clavo sus colmillos en el cuello de la criada y esta comenzo a gritar , lo único que pudo hacer fue caminar despacio de regreso a su propia habitacion.
No supo en ese momento que esa decisión le salvo la vida.
Se acostó en su cama , tratando de convercerse que recién entonces se despertó de su pesadilla.
No supo aun que no solo sus peores pesadillas , sino las de todo  Čachtice recién comenzaba.

Se despertó a la hora de siempre , junto con Paul.
No quiso comentarle nada de su pesadilla , sino que trato de ser el niño feliz e hiperactivo que era todos los días.
Ya en el desayuno , su madre ubicándose a la cabeza de la mesa , y ellos , los varones a la derecha y las niñas a la izquierda , comenzaron a desayunar.
“Que tontería”penso Marcus  mientras comia huevos revueltos.
“Madre no haría eso jamas.Ella es buena”
Por supuesto que podría completar esa oración  la pregunta “¿O no?”, pero simplemente , el pequeño amaba tanto a su madre que jamas podría verla como ese demonio de sus pesadillas.
Todo andaba bien , normal como todos los días.
El y Paul dándole comida al perro debajo de la mesa , junto con Ursula ; Catalina y Ana platicando de sus vestidos nuevos.
Hasta que un criado , Rupert , se acerco a llevarle mas comida a su ama.
-          Condesa , le he de notificar una triste noticia. Evike , su criada personal a sido asecinada.
-          ¡Oh , por Dios , Rupert , es una noticia terrible!- se lamento Elizabeht.

Dejo a sus hijos , explicándoles que iba a arreglar un entetierro en la parroquia de la Iglesia para la “ pobre muchacha muerta”.
Ana pidio a todos sus hermanos que guardaran  un minuto de silencio por Evike y asi lo hicieron.

No no no


-          Hola – dijo Marcus.

“Hola” dijo Marcus. No no no
Mientras  Marcus se preguntaba el por qué de la reciente amabilidad de su madre con la servidumbre.


Lunes , 4 de Junio de 1604
Querido diario : Ruego a Dios que esto solo sea unas anotaciones de las pesadillas de un  niño de seis , pero ahora no estoy tan seguro.
Quizas esto es culpa de la muerte de padre ,ocurrida  a principios del año , o que madre echara a la abuela , a mis tias y a mis primos del castillo , luego de fallecer padre.
Tuve una pesadilla en donde mi madre , la Condesa Elizabeht Bathory , era un demonio de ojos rojos y mataba gente , bebiendo su sangre.
Sé que es solo una tontería , pero no me atrevo a hablar de estas pesadillas con ninguno de mis hermanos.
Tampoco con mi madre.Se molestaría mucho ( y , querido diario , tu debes saber como es cuando esta molesta).
La primera vez fue un sueño en un paramo.Yo le llevaba flores a mi madre y ella sostenia a una niña que estaba agonizando.
Me acariciaba el rostro , me sonreía ( y eso es muy raro , ya que ella jamas es cariñosa ni conmigo ni con mis hermanos , pero que se le va a hacer)  y yo veía su rostro con sangre , sus ojos brillando de rojo.
El sueño continuo luego.Yo soñé que despertaba e iba a la habitacion de mi madre.Entonces , sin       que ella lo notara ,  vi como mataba a Evike , mordiéndola en el cuello y bebiendo su sangre.
Luego me fui , camine por los pasillos.Y ahí si que desperté de verdad.
Nunca sentía tanto miedo en mi vida.
A la mañana siguiente , Evike fue asecinada.Mi madre arreglo su funeral , cosa extraña en ella.
Debe ser solo una coincidencia siniestra , porque  madre jamas haría eso.Ella es buena.¿O no?

Marcus escribió su primera nota en su primer “ diario de pesadillas” , ya que el tenia un diario intimo propio , pero no le gustaba la idea de mezclar su vida con sus” pesadillas”.
A la ultima nota la tacho , varias veces , se sentía como un mal hijo escribiendo esas cosas de su madre.
Pero sabia que tenia que desahogar sus temores y ¿ que mejor forma de hacerlo por escrito?
Miro a ambos lados del pasillo de la habitacion de el y Paul.
“Es una tontería esconder mis pesadillas en una tabla floja del piso de debajo de mi cama”penso , mientras se escondia debajo de su cama y guardaba su nuevo diario debajo de la tabla floja del piso.
Mas luego el pequeño se cruzo de hombros al salir de debajo de la cama y se dijo “¡Es mi diario , mi diario intimo!¡Según madre tiene que ser un secreto!”

Con esos pensamientos pupulando en su mente , bajo para sus lecciones.
10  de Junio de 1604

Querido diario : Otra joven sirvienta ha muerto hoy.Los criados dicen que no saben de que murió .Yo mismo ayer la vi en la mañana en la cocina y me dio un panecillo.Estaba en perfecto estado de salud y no parecía enferma , al menos a mis ojos.
La enterraron y oi a Wlll y a Peter hablar de que la encontraron cerca del bosque con mordeduras en todo el cuerpo.



Durante esos diez años ,  Marcus Bathory  escribió mas de treinta diarios , algunos de ellos pergaminos , donde relataba lo que al principio fue un escrito de un niño inocente asustado por sus pesadillas.
Pero , con el pasar de los años , la entrada de  Marcus a  la adolscencia y , sobretodo , las muertes de las jóvenes , no solo del castillo , sino también del pueblo y los alrededores.

El ahora adolscente de  19 años ya dejo de ser un niño tonto que creía que su madre “ era  buena” , sino la verdad.
Era un moutruo.Ella era la culpable de los  casi 600 muertes de mujeres de Čachtice.
“Hoy es el dia” se dijo Marcus , mientras empacaba sus pertenencias.Paul hizo lo mismo.
Su hermana Ana se caso hacia ya un tiempo y el arreglo para que se llevaran a Ursula con ellos , según su madre , a buscarle esposo.
-          ¿ Paul , podrias avisarle a madre que ya casi termine con esto?Que traiga a Fredirik o a Emma para que  nos ayuden.
-          Emma esta desaparecida ,  Marcus.No sé que pasa con las chicas del pueblo , padecen enfermedadades que las llevan  casi a la extixion…- mumurro su hermano , con desgano.
-          Ahora ,madre habla de buscar sirvientas en los poblados cercanos.No se si hacemos bien en irnos los tres , la dejaremos sola-
-          No olvides que nunca esta sola. Tiene a Alfred , a Robby y no se a cuantos mas en su cama – respondio despictivamente  Marcus , mientras ordenaba su ropa.
-          Si , tienes razón.Pero , igualmente , no debes hablar asi de madre.Es una falta de respeto.Oye , hermano ,¡ que olvidadiso te has vuelto en los meses!Aqui , en la  mesa , esta el libro que el Padre Pedro te presto –
Marcus ahogo un gruñido.¡ Que Paul no entendia que el quería irse de ese castillo de muerte y sangre cuanto antes!¡Menuda conexión entre mellizos!
-          Si , si , lo ire a devolver en cuanto acabe de empacar.Tu ve con madre y dile que traiga a Frederik aquí –
-          Si , si  ¡ que carácter! – mascullo Paul, logrando que su mellizo ahogara una risita.
Genial , Paul cerro la puerta.Marcus  ni lento ni perezoso , se metio debajo de su cama y abrió por ultima vez el escondite de sus diarios.
Aseguro bien la tabla floja con una mano , mientras que con la otra sostenia sus escritos macabros y salio de debajo de la cama.
Guardo todos los pequeños diarios en su maleta  , escondiéndolos entre sus ropas.
Hace tiempo que deseaba irse de allí.
El castillo Čachtice cambio completamente esos nueve años.Los campesinos que antaño enviaban a sus hijas a trabajar allí por alimento y techo , ahora sabían que de hacerlo , no saldrían con vida.
El joven escondio mejor el ultimo diario.
Cerro su maleta y sonrio.
Tenia pruebas de las matanzas de su madre y encontraría la forma de dárselas al rey  Matías II de Hungría.
Pero , como en muchas ocasiones , su mirada se iluminaba, luego se oscurecia
No , se dijo , no habría problabiliadades que el rey le creyera a las pesadillas de un adolscente de 19 y , menos aun , a un niño de seis.
Pero , de todas formas¿ quien sabia?.Era muy de seguro que sus diarios , junto con los rumores de su madre corriendo por el pueblo,pudieran hacer que Elizabeht recibiera el castigo tan merecido.
Ahora iria a devolver el libro al Padre Pedro.
Fue abajo y un fuerte edor a  sangre muerta.
Sus hermanos no podían notarlo , pero el si.Desde hace mucho , mucho tiempo.
-          ¿ Marcus?- la voz de Ursula lo asalto de repente de sus pensamientos.
-          ¿Has visto mi broche de oro? – pregunto su hermana de casi 22.
-          No , Ursula , no he visto nada que los sirvientes no te hayan dejado en tus habitaciones.Si me disculpas , tengo que devolver este libro al Padre- contesto el.
-          ¿ El Padre Pedro?¡Mandales saludos de mi parte!- dijo Ursula , mientras su hermano menor salía por las puertas , rumbo a la caballeriza.
-          ¡Bien!- respondio Marcus , mientras cerraba las puertas.

Espero el momento en que el y sus hermanos escaparan con vida de allí , del maldito castillo manchado de muerte y sangre.

Llego el pueblo y , como de costumbre,ya ningun aldeano subia la vista para mirarlo.
“Cada vez Elizabeht mata mas jóvenes” se dijo a si mismo al ver que allí eran la mayoría hombres.Una o dos mujeres temblaban al verlo.
Marcus deseaba decirles que todo se acabaría muy pronto , cuando hablara con el Rey  Matias y le expusiera las pruebas.
Camino hasta la Iglesia y entro en la pequeña capilla, incomodado por las reacciones que la gente ahora tenia al verlo a el y a sus hermanos en el pueblo.
La capilla era muy pequeña , pero estaba adornada con hermosos vitrales.
El Padre no estaba solo.Una pareja de mediana edad lloraba y se lamantaba de la muerte reciente de su hija.
Marcus sintió que se le oprimia el  corazón.
-          Ya,ya , su hija esta con Dios y no querra verlos asi desde el cielo – hablo el Padre , al tiempo que los acompañaba a la salida.
El joven se aparto de la salida y le dio su pésame a los padres de una de las victimas mas recientes de la Condesa.
El religioso cerro la puerta y observo al joven Bathory.
-          Padre , he venido a devolverle este libro que me presto.Muchas gracias, disfrute mucho su lectura.
-          De nada, Conde Bathory.Tengo entendido que usted y sus hermanos se marchan del pueblo mañana.¿ Adonde iran?
-          A buscarle un esposo a Ursula , esa es nuestra mayor prioridad- mintió el , alcanzándole el volumen.
-          Joven Bathory , no se si usted se tomara a mal lo que le voy a decir , pero , aquí y en algunos otros pueblos , comienzan a llamar a… no olvídelo, es…
-          ¡No!Siga por favor.
-          Han empezado a llamar a su madre la Condesa Sangrienta. Sé que para usted es un insulto para ella y para ustedes pero todo…
-          Tiene un fundamento.Lo se , Padre.Que esto quede entre nosotros,pero…yo también lo sé.Se que Elizabeht Bathory es…
-          Una asecina…- completo el cura.
-          No , mas que eso.Un demonio de ojos rojos que chupa sangre de sus victimas-

Pedro se quedo con los ojos abiertos y luego reflexiono.
-¿ Lo ha visto usted mismo?
- Si , de niño-
- Valgalme el Cielo.Esto es mas horrible de lo que pensamos…- murmurro el otro con terror.
- Su madre es un vampiro.
-¿ Que?
- Es un demonio creado por Satanas , inmortal y poderoso. Se alimenta de la sangre humana y eso lo mantiena joven y fuerte.¿No ha notado que la Condesa no envejece?
- Si , la verdad…- la verdad era que su madre seguía teniendo la apariciencia de una mujer de cuarenta tres años.
- Debemos matarla.Solo asi salvaremos su alma – sentencio Pedro.

Marcus ahogo una risa ironica.El alma de la Condesa ( si es que alguna vez la tuvo) no merecia ser salvada.
-          ¿ Como se puede matar a un vampiro?
-          Ajo , agua bendita , símbolos religiosos , una estaca clavada en su corazón y la luz Solar-
-          No , la luz Solar no – contrario el.
Al ver la cara de asombro del otro
-          Elizabeht sale a la luz del Sol todos los días.Es imposible matarla asi.Pero estoy seguro de que ella es un vampiro.Tengo pruebas , padre.Con la ayuda del Rey  Matias de Hungria entonces podremos hacer justicia.He de volver al castillo.Elizabeht debe esperarme-
-          Conde Bathory- dijo Pedro , mientras el joven salía por la puerta.
-          Que Dios lo proteja-
-          Gracias,Padre.Mi hermana le envía saludos-

Regreso al castillo Čachtice.

Despues de un almuerzo  callado( como siempre) entre el , sus hermanos y su madre. No no no no.

1 comentario:

  1. Me encantó el capítulo!!!
    Es más, me parece que un poco pulido (no tanto en el estilo sino en la ortografía y algún que otro diálogo) me parece que puede ser considerado un pequeño cuento, y no, un capítulo de un libro. Muy bueno!!
    Muy rica la diferenciación y la tensión en relación al concepto del amor de una madre. El Marcus pequeño dá una sensación de lo que él considera el amor, y al final del capítulo, aparece una concepción del amor muy diferente. Me gustó mucho!!! Uno de los capítulos mejor logrados! Bien Juli!!!

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