Capítulo 3: La Condesa Sangrienta.
Marcus Bathory corrió para no quedarse rezagado.
Por supuesto que aunque provinieras de una de
las familias nobles más ricas de Europa, tenías que siempre estar corriendo
tras tus hermanos mayores, que siempre trataban de llegar más rápido que el
hasta la feria.
Marcus tenía muchas hermanas mayores y un solo hermano,
en realidad, su mellizo, Paul.
Ellos eran los menores, luego estaban Ana, Catalina,
Úrsula, la última casi una adolescente.
-
¿Madre nos permitirá ver a ver
juguetes?- pregunto el niño de seis años a su hermana mayor, Ana.
-
Quizás, Marcus. Tú quédate quieto y
no le hagas preguntas sobre ese tema. Eso va para ustedes también, Paul y Úrsula.
Aunque, por lo que a mí y a Catalina nos respecta, quisiéramos tener vestidos
nuevos…- reflexiono la joven de quince años, en voz baja, solo para que su
madre no los oyera. Luego le dio la mano
a su hermano, ya que llegaban a la feria y no quería que se perdiera en la
multitud.
Catalina hizo lo mismo con Úrsula y Paul.
Marcus observo a sus hermanos, todos idénticos a
su recién fallecido padre, con los cabellos y los ojos oscuros.
El, por el contrario, era idéntico a su bella madre,
la Condesa Elizabeth.
Pelo cobrizo, que hasta los tres añitos fue
rubio como el de su madre y ojos caramelo.
Lo que si heredaron todos de su madre era la belleza.
Los hermanos Bathory creían que su madre era la
mujer más bella de toda Hungría.
Si, a pesar de que con ellos nunca fue cariñosa,
afectiva, se preocupada por ellos, según les explico Ana, una noche que los
menores le preguntaron
“¿Dónde esta madre?”
Ana les respondió que su madre estaba ocupada en
“otros asuntos”, cuando en verdad, estaba con sus amantes.
Les decía
que estaba tenía fiebre o inventaba cualquier historia que no llegara a más
preguntas.
Ana sabía que su madre los amaba a los cinco.
Ordeno que les impartieran la misma educación que a ella misma, les compraba
regalos y les daba monedas para ocasiones especiales (por ejemplo, el día de
hoy).
Eso era el amor de madre… al menos, eso pensaban
ellos cinco.
Un amor severo, ausente y callado, pero amor al
fin y al cabo.
-
Ana, trae a tu hermano aquí. Y tú también, Catalina. Deseo hacer mis
compras deprisa y volver pronto al castillo. No quiero mezclarme con esta
gentuza más de lo suficiente- ordeno severamente Elizabeth, con un tono
que no quería quejas.
-
Si, madre. Vamos , Marcus , camina un poco más rápido-
-
Ana, tengo hambre…- se quejó el.
-
Ya oíste a madre , volveremos pronto
al castillo y …
-
¿Qué están haciendo? ¿Acaso no les
ordene que caminaran más deprisa?- regaño la Condesa.
-
Ahora vamos, madre – aviso Ana y le
mando una mirada de reproche a su hermano menor.
-
Lo siento- se disculpó Marcus a su hermana mayor.
-
No pasa nada. Pero que no se repita ¿eh?
-
Si, Ana.
La feria del pueblo estaba (como Ana lo predijo)
atestada de gente.
Catalina, de trece años, apuro a Úrsula de nueve y a Paul, para no quedar rezagados.
Su madre se adelantó, cansada de las “tonterías
infantiles” de sus cinco hijos.
Marcus y Paul se dieron esa mirada. Entendieron
que si querían juguetes para el término del día, deberían quedarse callados.
Aparte, era un poco aburrido ser los dos únicos
varones en una familia que habían mayoría de mujeres. Si, Catalina y Úrsula
jugaban con ellos, más Úrsula que la primera, pero Ana estaba en edad de
casarse y decía que no tenía tiempo para ellos.
Sí, no eran los hermanos más perfectos del mundo,
a veces se peleaban y otras, terminaban en paseos a caballos juntos, felices de
estar juntos.
Y es que estar juntos era lo que importa,
pensaba Marcus, mientras su madre se detenía
a ver vestidos en un puesto.
Las cuatro mujeres se pusieron a ver vestidos
tras vestidos y los niños Bathory se aburrían.
-
¿Paul, contamos o unos cuentos, como
los que nos cuenta Gertrudis a la noche?- propuso Marcus, cansado de tanto aburrimiento.
-
¡Si! Había una vez… una…una, ¡un
castillo con hadas y duendes!
-
¡Y ese castillo tenia sirenas y… y
dragones!- sugirió su mellizo.
Se entretuvieron dos largas horas con sus
cuentos infantiles creados por ellos mismos.
-
Marcus, Paul – hablo Úrsula, mientras el criado de su madre envolvía más de diez vestidos en unos atados.
-
Madre dice que ya nos vamos-
-
¿Es cierto, madre?- inquirió Marcus a la Condesa.
-
Si,
Marcus. Ya hemos terminado lo que venimos a hacer aquí. Aparte, en el
castillo tú y Paul tienen miles de juguetes.
Los pequeños reflexionaron. Si, su madre tenía razón.
Como siempre.
Sonriendo, a pesar de su pequeña desilusión,
caminaron junto con el sirviente, la Condesa y sus tres hermanas rumbo al carruaje que los conduciría de vuelta al
castillo Čachtice.
Cerca del final de la feria, una anciana con el
rostro surcado de arrugas, pedía limosna
-
Unas monedas, por favor- repetía a los que pasaban.
He hizo lo mismo cuando la familia Bathory paso
cerca de ella.
-
Por favor, una…
-
¡Parece más una pasa que una mujer!-
se burló cruelmente Elizabeth.
La vieja la observo con odio contenido y respondió.
-
Es la ley de la vida, Condesa. En
unos años , cuando sus hijos gocen de la juventud , usted se estará igual que
yo-
La cara de Elizabeth cambio de una expresión de
burla a otro matiz complemente diferente.
Un matiz en su bello rostro, surcado por algunas
arrugas, un semblante de desesperación.
Se miró las manos y luego a sus hijos.
-
Volvamos a casa. Rápido, no acepto
quejas- sentencio, aparentemente calmada, pero con voz temblorosa.
-
¿Madre te encuentras bien?- inquirió
Catalina, preocupada.
-
¡He dicho que nos vamos!- grito su
madre.
Las adolescentes y los niños asintieron,
temerosos de la furia de la Condesa Bathory.
El castillo Čachtice, ubicado se encentraba en
lo alto de un cerro en la aldea de del mismo nombre.
Era un castillo románico, con una interesante
torre con forma de herradura.
La Condesa se miró en el espejo de su cuarto
durante la hora del almuerzo, al que ni siquiera compartió con sus hijos.
¿Que podía hacer para que el tiempo no se
llevara su belleza? ¿Qué?
Los hermanos Bathory comían en el inmenso
comedor del castillo.
Ana y Catalina, asustadas porque su madre les impartiera
a los cinco un castigo, comieron sin hablar.
Los más pequeños,
por el contrario, jugaban con su comida, mientras disfrutan que su severa madre
no estuviera presente para regañarlos.
Cada habitación del castillo era inmensa,
decorada con sumo lujo y con los escudos de las familias Bathory y a unos
costados
Marcus estaba por pedir doble ración de postre a
un criado, cuando la figura de su respetada madre se hizo presente en la habitación.
Llevaba puesto un vestido de montar y ni
siquiera hablo con sus hijos, solo se dirigió al sirviente y le ordeno que ensillara
su caballo.
Por costumbre, ninguno de los cinco hizo
preguntas sobre adonde se iba Elizabeht.Solo sabían que llegaría tarde, o quizás,
a la mañana siguiente.
Como lo predijeron, la Condesa volvió al alba
del nuevo día.
Sus hijos fueron a recibirla y observaron en
ella un cambio.
Su piel, pálida cual mármol.
Ella les mando una mirada que no acepta
preguntas y explico que
-
Es un “nuevo maquillaje importado de Austria. He
tenido que viajar toda la noche para evitar que otras me lo quitaran en una feria.
Siempre lo usare, ustedes saben que cuido mi belleza y este maquillaje hace maravillas.
-
Si, madre – respondieron los cinco,
al unísono.
-
Hemos de ir a desayunar, no saben el
hambre que tengo – ordeno su madre.
-
¿Madre?- pregunto Marcus, para llamar su atención, mientras
caminaban hacia el interior del castillo.
-
¿Qué?- respondió austeramente ella.
-
Te extrañe. Todos lo hicimos-
El día paso igual que todos los días, normal,
como siempre.
Los niños estudiaron con sus tutores, luego
jugaron y después de vuelta a estudiar.
Así como paso la mañana, llego la noche.
Marcus y Paul en sus habitaciones, jugaban con
espadas de maderas, hasta que tuvieron sueño y se metieron en sus camas
El
niño estaba en un lugar muy lindo. Lleno de juguetes, caballos y cercano a un
verde prado.
Una
figura se veía a lo lejos. Riéndose de una forma algo siniestra.
Visualizando
mejor, se aseguró que era la figura de su amada madre, Elizabeth.
Quiso
llevarle un regalo, y cortó unas flores blancas que crecían en el pasto.
Corrió
hacia ella, feliz.
Su
madre estaba de espaldas, sujetando algo, pero se dio vuelta cuando su hijo
menor le tiro del vestido, deseoso de regalarle las flores.
-¡Madre,
madre, mira que lindas el…!-
Fue
en ese momento que la Condesa se dio vuelta.
No
sujetaba algo. Sujetaba a alguien. Una niña de doce años desagrada, con el cuello,
los brazos y el pecho destrozados por mordeduras.
Elizabeth
le sonrio a su hijo , mostrando sus afiliados colmillos manchados de sangre ,
al igual que su hermoso rostro.
Ante
la mirada de horror de Marcus , su madre solto el cuerpo de la niña , que
agonizaba en silencio , tratando de pedirle ayuda a el.
No
supo que hacer.Ni siquiera cuando su madre tomo de sus manos las flores , las
olio.
Acaracio
los petalos y el pequeño ya no sabia a quien mirar , si a su madre , convertida
en un demonio o a la niña , que clamaba en el pasto pidiendo su ayuda.
-
Son
muy bonitas , Marcus – le dio las
gracias su madre , mientras le acariaba ahora la mejilas de su hijo ,
manchándolas de sangre en el proceso.
Las
flores antes blancas , ahora , teñidas de rojo , cayeron al verde pasto ,
cubriendo todo de sangre.
Marcus despertó.No atino siquiera a gritar del
horror , aunque quería , no podía , tal era su terror.
“Debo ir con madre y contarle de mi
pesadilla.Ella me calmara”penso , aun temblando , saliendo de la cama.
En realidad , nunca habia ido al dormitorio de
su madre a la noche , nunca Elizabeht les daba las buenas noches y les ordeno
jamas interrumpir su sueño.
“Pero estoy asustado.Madre debe entender” se
dijo el niño.
Los pasillos estaban iluminados por antorchas
y Marcus pudo encontrar fácilmente los
aposentos de la Condesa.
Contrario a lo que el pensaba , su madre estaba
despierta , o al menos eso parecía por la tenue luz de las velas que provenia
de su cuarto.
Con la puerta entreabierta , el niño observo por
la rendija de esta.
Tampoco quería averiguar de inediato si la
Condesa se encontraba dormida y que el tuviera que arriesgarse a despertala.
Todos en el castillo conocían su mal carácter y
, por ello , nadie osaba hacerla enfadar.
Observo y asi pudo vislumbrar , a la luz de las
velas , a su madre , con el maquillaje
que se compro en esa feria todavía presente en su rostro.
Evike , una criada , le cepillaba el pelo.
Pero debio tirarle los cabellos muy fuerte ,
debido a que Elizabeht le propino una fuerte cachetada en la nariz , que la
hizo sangrar
No era un comportamiento extraño en su madre ,
en realidad , era muy común.
Lo que si no fue común fue lo siguiente.
Su madre , con los dedos manchados de sangre ,
se los relamio gustosa.
Ante los ojos de horror de ambos , Evike y
Marcus , sus colmillos crecieron, sus ojos se volvieron rojos.
Evike solto el cepillo y retrocedio unos pasos ,
mientras Marcus fue incapaz de gritar ,
incapaz de moverse , incluso cuando su madre clavo sus colmillos en el cuello
de la criada y esta comenzo a gritar , lo único que pudo hacer fue caminar
despacio de regreso a su propia habitacion.
No supo en ese momento que esa decisión le salvo
la vida.
Se acostó en su cama , tratando de convercerse
que recién entonces se despertó de su pesadilla.
No supo aun que no solo sus peores pesadillas ,
sino las de todo Čachtice recién
comenzaba.
Se despertó a la hora de siempre , junto con
Paul.
No quiso comentarle nada de su pesadilla , sino
que trato de ser el niño feliz e hiperactivo que era todos los días.
Ya en el desayuno , su madre ubicándose a la
cabeza de la mesa , y ellos , los varones a la derecha y las niñas a la
izquierda , comenzaron a desayunar.
“Que tontería”penso Marcus mientras comia huevos revueltos.
“Madre no haría eso jamas.Ella es buena”
Por supuesto que podría completar esa
oración la pregunta “¿O no?”, pero
simplemente , el pequeño amaba tanto a su madre que jamas podría verla como ese
demonio de sus pesadillas.
Todo andaba bien , normal como todos los días.
El y Paul dándole comida al perro debajo de la
mesa , junto con Ursula ; Catalina y Ana platicando de sus vestidos nuevos.
Hasta que un criado , Rupert , se acerco a
llevarle mas comida a su ama.
-
Condesa , le he de notificar una
triste noticia. Evike , su criada personal a sido asecinada.
-
¡Oh , por Dios , Rupert , es una
noticia terrible!- se lamento Elizabeht.
Dejo a sus hijos , explicándoles que iba a
arreglar un entetierro en la parroquia de la Iglesia para la “ pobre muchacha
muerta”.
Ana pidio a todos sus hermanos que
guardaran un minuto de silencio por
Evike y asi lo hicieron.
No no no
-
Hola – dijo Marcus.
“Hola” dijo Marcus. No no no
Mientras
Marcus se preguntaba el por qué de la reciente amabilidad de su madre
con la servidumbre.
Lunes
, 4 de Junio de 1604
Querido
diario : Ruego a Dios que esto solo sea unas anotaciones de las pesadillas de
un niño de seis , pero ahora no estoy
tan seguro.
Quizas
esto es culpa de la muerte de padre ,ocurrida
a principios del año , o que madre echara a la abuela , a mis tias y a
mis primos del castillo , luego de fallecer padre.
Tuve
una pesadilla en donde mi madre , la Condesa Elizabeht Bathory , era un demonio
de ojos rojos y mataba gente , bebiendo su sangre.
Sé
que es solo una tontería , pero no me atrevo a hablar de estas pesadillas con
ninguno de mis hermanos.
Tampoco
con mi madre.Se molestaría mucho ( y , querido diario , tu debes saber como es
cuando esta molesta).
La
primera vez fue un sueño en un paramo.Yo le llevaba flores a mi madre y ella
sostenia a una niña que estaba agonizando.
Me
acariciaba el rostro , me sonreía ( y eso es muy raro , ya que ella jamas es
cariñosa ni conmigo ni con mis hermanos , pero que se le va a hacer) y yo veía su rostro con sangre , sus ojos
brillando de rojo.
El
sueño continuo luego.Yo soñé que despertaba e iba a la habitacion de mi
madre.Entonces , sin que ella lo
notara , vi como mataba a Evike ,
mordiéndola en el cuello y bebiendo su sangre.
Luego
me fui , camine por los pasillos.Y ahí si que desperté de verdad.
Nunca
sentía tanto miedo en mi vida.
A
la mañana siguiente , Evike fue asecinada.Mi madre arreglo su funeral , cosa
extraña en ella.
Debe
ser solo una coincidencia siniestra , porque
madre jamas haría eso.Ella es buena.¿O no?
Marcus escribió su primera nota en su primer “
diario de pesadillas” , ya que el tenia un diario intimo propio , pero no le
gustaba la idea de mezclar su vida con sus” pesadillas”.
A la ultima nota la tacho , varias veces , se
sentía como un mal hijo escribiendo esas cosas de su madre.
Pero sabia que tenia que desahogar sus temores y
¿ que mejor forma de hacerlo por escrito?
Miro a ambos lados del pasillo de la habitacion
de el y Paul.
“Es una tontería esconder mis pesadillas en una
tabla floja del piso de debajo de mi cama”penso , mientras se escondia debajo
de su cama y guardaba su nuevo diario debajo de la tabla floja del piso.
Mas luego el pequeño se cruzo de hombros al
salir de debajo de la cama y se dijo “¡Es mi diario , mi diario intimo!¡Según
madre tiene que ser un secreto!”
Con esos pensamientos pupulando en su mente ,
bajo para sus lecciones.
10
de Junio de 1604
Querido
diario : Otra joven sirvienta ha muerto hoy.Los criados dicen que no saben de
que murió .Yo mismo ayer la vi en la mañana en la cocina y me dio un
panecillo.Estaba en perfecto estado de salud y no parecía enferma , al menos a
mis ojos.
La
enterraron y oi a Wlll y a Peter hablar de que la encontraron cerca del bosque
con mordeduras en todo el cuerpo.
Durante esos diez años , Marcus Bathory escribió mas de treinta diarios , algunos de
ellos pergaminos , donde relataba lo que al principio fue un escrito de un niño
inocente asustado por sus pesadillas.
Pero , con el pasar de los años , la entrada
de Marcus a la adolscencia y , sobretodo , las muertes de
las jóvenes , no solo del castillo , sino también del pueblo y los alrededores.
El ahora adolscente de 19 años ya dejo de ser un niño tonto que
creía que su madre “ era buena” , sino
la verdad.
Era un moutruo.Ella era la culpable de los casi 600 muertes de mujeres de Čachtice.
“Hoy es el dia” se dijo Marcus , mientras
empacaba sus pertenencias.Paul hizo lo mismo.
Su hermana Ana se caso hacia ya un tiempo y el
arreglo para que se llevaran a Ursula con ellos , según su madre , a buscarle
esposo.
-
¿ Paul , podrias avisarle a madre
que ya casi termine con esto?Que traiga a Fredirik o a Emma para que nos ayuden.
-
Emma esta desaparecida , Marcus.No sé que pasa con las chicas del
pueblo , padecen enfermedadades que las llevan
casi a la extixion…- mumurro su hermano , con desgano.
-
Ahora ,madre habla de buscar
sirvientas en los poblados cercanos.No se si hacemos bien en irnos los tres ,
la dejaremos sola-
-
No olvides que nunca esta sola.
Tiene a Alfred , a Robby y no se a cuantos mas en su cama – respondio
despictivamente Marcus , mientras
ordenaba su ropa.
-
Si , tienes razón.Pero , igualmente
, no debes hablar asi de madre.Es una falta de respeto.Oye , hermano ,¡ que
olvidadiso te has vuelto en los meses!Aqui , en la mesa , esta el libro que el Padre Pedro te
presto –
Marcus ahogo un gruñido.¡ Que Paul no entendia
que el quería irse de ese castillo de muerte y sangre cuanto antes!¡Menuda
conexión entre mellizos!
-
Si , si , lo ire a devolver en
cuanto acabe de empacar.Tu ve con madre y dile que traiga a Frederik aquí –
-
Si , si ¡ que carácter! – mascullo Paul, logrando que
su mellizo ahogara una risita.
Genial , Paul cerro la puerta.Marcus ni lento ni perezoso , se metio debajo de su
cama y abrió por ultima vez el escondite de sus diarios.
Aseguro bien la tabla floja con una mano ,
mientras que con la otra sostenia sus escritos macabros y salio de debajo de la
cama.
Guardo todos los pequeños diarios en su
maleta , escondiéndolos entre sus ropas.
Hace tiempo que deseaba irse de allí.
El castillo Čachtice cambio completamente esos
nueve años.Los campesinos que antaño enviaban a sus hijas a trabajar allí por
alimento y techo , ahora sabían que de hacerlo , no saldrían con vida.
El joven escondio mejor el ultimo diario.
Cerro su maleta y sonrio.
Tenia pruebas de las matanzas de su madre y encontraría
la forma de dárselas al rey Matías II de
Hungría.
Pero , como en muchas ocasiones , su mirada se
iluminaba, luego se oscurecia
No , se dijo , no habría problabiliadades que el
rey le creyera a las pesadillas de un adolscente de 19 y , menos aun , a un
niño de seis.
Pero , de todas formas¿ quien sabia?.Era muy de
seguro que sus diarios , junto con los rumores de su madre corriendo por el
pueblo,pudieran hacer que Elizabeht recibiera el castigo tan merecido.
Ahora iria a devolver el libro al Padre Pedro.
Fue abajo y un fuerte edor a sangre muerta.
Sus hermanos no podían notarlo , pero el
si.Desde hace mucho , mucho tiempo.
-
¿ Marcus?- la voz de Ursula lo
asalto de repente de sus pensamientos.
-
¿Has visto mi broche de oro? –
pregunto su hermana de casi 22.
-
No , Ursula , no he visto nada que
los sirvientes no te hayan dejado en tus habitaciones.Si me disculpas , tengo
que devolver este libro al Padre- contesto el.
-
¿ El Padre Pedro?¡Mandales saludos
de mi parte!- dijo Ursula , mientras su hermano menor salía por las puertas ,
rumbo a la caballeriza.
-
¡Bien!- respondio Marcus , mientras
cerraba las puertas.
Espero el momento en que el y sus hermanos
escaparan con vida de allí , del maldito castillo manchado de muerte y sangre.
Llego el pueblo y , como de costumbre,ya ningun
aldeano subia la vista para mirarlo.
“Cada vez Elizabeht mata mas jóvenes” se dijo a
si mismo al ver que allí eran la mayoría hombres.Una o dos mujeres temblaban al
verlo.
Marcus deseaba decirles que todo se acabaría muy
pronto , cuando hablara con el Rey Matias
y le expusiera las pruebas.
Camino hasta la Iglesia y entro en la pequeña
capilla, incomodado por las reacciones que la gente ahora tenia al verlo a el y
a sus hermanos en el pueblo.
La capilla era muy pequeña , pero estaba
adornada con hermosos vitrales.
El Padre no estaba solo.Una pareja de mediana
edad lloraba y se lamantaba de la muerte reciente de su hija.
Marcus sintió que se le oprimia el corazón.
-
Ya,ya , su hija esta con Dios y no
querra verlos asi desde el cielo – hablo el Padre , al tiempo que los
acompañaba a la salida.
El joven se aparto de la salida y le dio su pésame
a los padres de una de las victimas mas recientes de la Condesa.
El religioso cerro la puerta y observo al joven
Bathory.
-
Padre , he venido a devolverle este
libro que me presto.Muchas gracias, disfrute mucho su lectura.
-
De nada, Conde Bathory.Tengo
entendido que usted y sus hermanos se marchan del pueblo mañana.¿ Adonde iran?
-
A buscarle un esposo a Ursula , esa
es nuestra mayor prioridad- mintió el , alcanzándole el volumen.
-
Joven Bathory , no se si usted se
tomara a mal lo que le voy a decir , pero , aquí y en algunos otros pueblos ,
comienzan a llamar a… no olvídelo, es…
-
¡No!Siga por favor.
-
Han empezado a llamar a su madre la
Condesa Sangrienta. Sé que para usted es un insulto para ella y para ustedes
pero todo…
-
Tiene un fundamento.Lo se , Padre.Que
esto quede entre nosotros,pero…yo también lo sé.Se que Elizabeht Bathory es…
-
Una asecina…- completo el cura.
-
No , mas que eso.Un demonio de ojos
rojos que chupa sangre de sus victimas-
Pedro se quedo con los ojos abiertos y luego
reflexiono.
-¿ Lo ha visto usted mismo?
- Si , de niño-
- Valgalme el Cielo.Esto es mas horrible de lo
que pensamos…- murmurro el otro con terror.
- Su madre es un vampiro.
-¿ Que?
- Es un demonio creado por Satanas , inmortal y
poderoso. Se alimenta de la sangre humana y eso lo mantiena joven y fuerte.¿No
ha notado que la Condesa no envejece?
- Si , la verdad…- la verdad era que su madre seguía
teniendo la apariciencia de una mujer de cuarenta tres años.
- Debemos matarla.Solo asi salvaremos su alma –
sentencio Pedro.
Marcus ahogo una risa ironica.El alma de la
Condesa ( si es que alguna vez la tuvo) no merecia ser salvada.
-
¿ Como se puede matar a un vampiro?
-
Ajo , agua bendita , símbolos religiosos
, una estaca clavada en su corazón y la luz Solar-
-
No , la luz Solar no – contrario el.
Al ver la cara de asombro del otro
-
Elizabeht sale a la luz del Sol
todos los días.Es imposible matarla asi.Pero estoy seguro de que ella es un
vampiro.Tengo pruebas , padre.Con la ayuda del Rey Matias de Hungria entonces podremos hacer justicia.He
de volver al castillo.Elizabeht debe esperarme-
-
Conde Bathory- dijo Pedro , mientras
el joven salía por la puerta.
-
Que Dios lo proteja-
-
Gracias,Padre.Mi hermana le envía saludos-
Regreso al castillo Čachtice.
Despues de un almuerzo callado( como siempre) entre el , sus
hermanos y su madre. No no no no.
Me encantó el capítulo!!!
ResponderEliminarEs más, me parece que un poco pulido (no tanto en el estilo sino en la ortografía y algún que otro diálogo) me parece que puede ser considerado un pequeño cuento, y no, un capítulo de un libro. Muy bueno!!
Muy rica la diferenciación y la tensión en relación al concepto del amor de una madre. El Marcus pequeño dá una sensación de lo que él considera el amor, y al final del capítulo, aparece una concepción del amor muy diferente. Me gustó mucho!!! Uno de los capítulos mejor logrados! Bien Juli!!!